DÍA 7: Bujara y Samarkanda

Jueves 23 de marzo de 2017

 

Bajamos a desayunar a las 9:30, como había llovido, no pudimos hacerlo en la terraza sino que nos llevaron a una sala que tienen preparada para estas ocasiones, eso sí… hacía un calor horroroso, llegó a ser desagradable estar bebiendo té caliente en aquella sala.

Cuando terminamos de ponernos las botas en el desayuno, subimos a recoger la habitación, darnos una ducha y hacer un poco de tiempo hasta las 12 para no estar dando vueltas hasta las 14:00 h que habíamos quedado con el taxista. Oíamos música muy alta, algo había en la plaza del estanque…

A las 12 menos algo salimos ya con las mochilas a cuesta y decidimos acercanos a la plaza a ver que pasaba allí… ¡vaya fiesta tenían montada! Las niñas de los colegios estaban ataviadas con ropa para la ocasión para hacer los mismos bailes que hacían ayer otras señoras al lado de la fortaleza.

 

 

Paseaban de un lado a otro muchísimos chicos con una suerte de trompetas alargadas, la gente estaba de un lado para otro, al rededor del estanque había muchísima gente sentada frente a mesas con comida.

 

 

 

Estaban celebrando el Navroz (Nauryz) y era el día grande. Nos pusimos muy contentos de estar viviendo esta experiencia. Estuvimos caminando de aquí allá grabando vídeos a grupos de jóvenes que no paraban de bailar al son de un instrumento del que no pudimos averiguar el nombre.

 

 

Al ver que estábamos grabando con el móvil, nos abrieron hueco para que pudiéramos ver perfectamente, y también nos sacaron a bailar con ellos. Nos jalean un fisco y nos venimos arriba xD.

Después del bailoteo nos dirigimos al lugar donde habíamos quedado con nuestro taxista, caminamos hasta otro punto donde tenía el coche (la carretera principal estaba cortada por las fiestas).

Esta vez vino con nosotros su nieto, con su cometa. Nos llevaron hasta la estación de tren y allí esperamos hasta la salida del nuestro.

Era Talgo, bastante amplio y fuimos muy cómodos todo el trayecto, peeero… en determinadas zonas iba dando botes como si en coche fuéramos jejeje.

Por cierto… compré un red bull en el tren, carísimo, 17.000 som (4,21 euros, sí señor… ¬¬)  

 

 

A la salida del tren cogimos el primer “coche-taxi” que se nos ofreció. Era un chico joven y hablaba perfecto inglés. Pactamos 20.000 som hasta el hotel (casi 5 euros, y casi lo que pagué por un santo red bull).

Había bastante cola ya que el camino ‘directo’ estaba cortado… aquello parecía la jungla de las máquinas… un desastre de organización.

Cuando llegamos al hotel quedamos con el taxista para el día siguiente a las 11 de la mañana para que nos hiciera de chófer todo el día y nos llevara a Shakhrizabz por 40$ (habíamos leído que era un precio razonable así que aceptamos sin regatear).

El hotel estaba un poco viejillo pero hacía bien su función. Dejamos las cosas y nos fuimos caminando hasta el Registan que quedaba bastante cerca del hotel 🙂

Llegamos al Registan por un lateral (a la derecha de la Madraza Tilla Kari) y… he aquí la estafa que sufrimos… Se nos acercó un señor y un policía para decirnos que mejor entráramos hoy que estaría cerrado mañana (cosa que nos creímos porque como era Nauryz podrían cerrarlo por ese motivo). Nos dijeron que podíamos entrar por esa misma puerta, pero que abriéramos nosotros…

Una vez allí nos dice el policía que teníamos que pagarle a él, ya nos olió mal, pero le preguntamos por el precio de la entrada y nos dijeron que nos iban a hacer descuento. Sólo pagaríamos por una persona pero se marchó. De repente volvió a aparecer y nos dijo “pagar ahora” nos pedía 10$ y le dijimos que no, que som, pero nos insistió que en dólares, empezamos a acojonarnos un poco porque el policía y el otro amigo nos tenían acorraladillos y algunas personas que estaban allí no dejaban de mirar serias, pero aún así le dijimos que solamente teníamos 3 dólares, nos dijo ok, los cogió y se marchó, y estúpidos de nosotros que no presionamos ni para un ticket. Me acordé de toda su familia pero no debo ponerlo aquí, porque no tienen culpa; lo que si voy a decir claramente, que a nivel institucional el país es una (con perdón) p… mierda. Gracias a este tipo de mal nacidos está el país estancado como está y gracias a tontos como nosotros que no les enfrentamos seguirán estafando al turista ¡y a sus propios ciudadanos! Son unos corruptos y me da muchísima pena ver esas cosas y no poder hacer nada.

Mi primera reacción fue ponerme de morros pero luego mi acompañante me dijo que lo mejor era que disfrutara el lugar, que no sabíamos si podríamos volver alguna vez… tenía razón.

Estábamos dentro de la Madrasa Tilla Kari cuando tuvimos que hacer el pago, es muy bonita, pero por fuera es espectacular. Uno de los malnacidos que miraba expectante mientras el policía y el otro nos timaban y acorralaban, cuando salimos de la madrasa  nos dijo “españoles, entren a mi tienda que tengo mejores precios que el Corte Inglés”, lo que en otro momento me hubiera hecho gracia acabó con una mirada fulminante por mi parte al señor que no se atrevió a insistir.

 

 

 

Salimos y vimos otros policías por allí, y dije que como se les ocurriera volver a pedirnos pasta armaba un pollo que la embajada española no iba a poder hacer nada para sacarme del calabozo esa noche, pero no fue así, no se nos acercaron.

Entramos a la Madraza de Ulugh Beg, de la que se dice que se reunían los mejores científicos para estudiar astronomía, filosofía y teología.

 

 

 

Y finalmente cruzamos hasta la madrasa de enfrente, la Madrasa Sher Dor para verla por dentro también. Esta madrasa tiene representados dos leones en su fachada, cosa que va en contra del arte islámico pero que en esta madrasa se hizo una excepción.

 

 

 

El Registán es precioso… a la salida de esta madrasa nos dirigimos a una especie de mirador que hay en frente para poder tener una vista de todo el conjunto.

 

 

Tras este chute de historia, decidimos que el día tendría que llegar a su fin, cruzaríamos la calle para acercarnos a un supermercado para comprar algo de comer y cenar en la habitación del hotel; y después … ¡a dormir!

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