Fin de semana en Pavlodar

La idea de este viaje surge cuando el sábado 08 de abril, había quedado con mi piojo pegado y un vecino en tomarnos un café cuando yo saliera del trabajo, y así dar un pequeño paseo por un mercado. Mientras trabajaba me llega un WhatsApp que decía “nos proponen ir la semana que viene a Pavlodar” y no tardé ni medio segundo en anotar “PAVLODAR” en mi agenda para el siguiente fin de semana. Ya estuve con la sonrisa de oreja a oreja todo lo que restaba de día jejeje.

Ya el lunes miramos los tickets de avión y de tren, siendo este último el más económico; también echamos el ojo a algunos hoteles que nos parecieron baratísimos.

El jueves, un día antes de salir, interpretamos que los vecinos no se vendrían, la gente debería aprender que si decimos “vamos” es que vamos, no se nos puede tentar, porque nos apuntamos a un bombardeo.

Así que el jueves a las 23:30 de la noche estábamos comprando los trenes para el día siguiente a la salida del trabajo (lo cual implicaba llegar a las 06:05 de la mañana a Pavlodar y hacer noche en el tren) y reservando la noche de hotel que nos hacía falta.

Por los trenes pagamos 5464 tenge (16 euros) ida y 4909 tenge (15 euros) vuelta (cogimos los más ‘caros’ porque interpretamos que iríamos más cómodos), y esto en total, pagamos eso por los dos, estuvo genial de precio. Y el hotel (Hotel Dvin) lo reservamos por 38 euros desayuno incluido, vimos que tenía piscina y las imágenes nos hicieron pensar que era un “buen hotel” y por ese precio… Nos dimos “el lujo”, la verdad es que los había más baratos, pero como suponíamos que Pavlodar no iba a necesitar más que 6 ó 7 horas de visita, podríamos aprovechar para darnos un chapuzón al final del día.

El hotel fue un aciertazo, les escribimos que llegaríamos a las 7 de la mañana, que si nos dejaban hacer el check-in a esa hora y nos dijeron que sin problemas (y sin cargos extra…) ¡¡estupendo!!

No fue hasta el viernes a medio día que hicimos la maleta compartida, llevaríamos poquita cosa, para dos días no necesitábamos más que dos mudas y un pijama como quien dice…

Viernes 14 de abril de 2017

Nuestro tren sale desde la estación de Astana; nos esperan 9 horas de algo inesperado, no por lo que vamos a ver en sí, sino porque es nuestra primera vez en un tren con camas…

Tuvimos que esperar una eternidad hasta que por fin pusieron la vía desde la que saldría nuestro tren. De pie derechos allí en medio de la estación que por cierto, estaba a reventar de gente.

Nuestro tren salía a las 20:55 y sólo 15 minutos antes nos indicaron cuál iba a ser la vía.

Mientras caminábamos hacia nuestro vagón (el número 13) mi acompañantito dijo “parece un tren de los de la película ‘La vida es bella’” xDD Casi me infarto… la verdad es que tenía una pinta de soviético que no podía con él xD.

Antes de subirnos nos pidieron los pasaportes, y cuando vieron de dónde éramos nos dijeron las cosas típicas “hola señorita, Real Madrid…” etc.

Nuestro compartimento era el último, pegadito al baño, y no, no tuvimos suerte de ir solos… ya había una mujer dentro haciendo su camita.

Cuando acabé de preparar la mía, llegó la mujer que faltaba y que dormiría bajo mi cama, que de un portazo cerró la puerta dejando a mi acompañante fuera, sin decir ni MU. Me di cuenta que estaba cambiándose y le dije a mi piojo pegao que esperara un poco. La verdad es que podía haber dicho algo… pedir permiso o yo que sé, ¡o irse al baño! Vayas maneras se gastaba la señora.

Cuando por fin estábamos ya acostados en nuestras camitas (las de arriba) me entró un ataque de risa… vaya glamour, y vaya modernidad de tren… fuerte cosa. El calor era insoportable, pero sólo podíamos notarlo nosotros, porque nuestras “compis” se abrigaron como si no hubiera un mañana.

Entraron nuevamente los revisores a darnos unos tickets. al sonido de “buenas noches señorita Cristiano Ronaldo Madeira …”. En fin… no podemos quejarnos, la gente intenta ser agradable.

¡Vaya experiencia! El tren no dejaba de dar botes y hacer un ruido infernal, la señora de debajo de la litera de enfrente no paraba de roncar, por lo que agradecí mucho el ruido y traqueteo del tren durante toda la noche.

Cuando me di cuenta, mi acompañante tenía medio cuerpo fuera de la litera, se lo hice saber, le dije que por todo lo bendito metiera el culo dentro de su cama, que se iba a caer, nos reímos…Y continuó el trayecto.

Casi me mato… pero de verdad… casi me caigo cama abajo porque en una de las paradas, el tren arrancó pero dio un frenazo en seco, no sé cómo pude agarrarme y exclamé ¡ay que me caigo!, pues la señora de abajo dio un golpe en mi litera y gritó como que me callara. Vaya tacto, vaya humor. En fin… seguimos el trayecto, conseguí dormir alguillo, no profundo, sentía todo lo que sucedía a mi alrededor, pero dormí…

Sábado 15 de abril de 2017

Cuando quedaban 45 minutos para llegar a nuestro destino, entró una señora dando los buenos días y diciendo el tiempo que nos quedaba para llegar, que nos fuéramos levantando…

La señora de abajo tiró hacia arriba una sábana que colgaba un poco de mi cama, y por supuesto, de muy malas maneras, en ese momento le dije a mi piojo pegao, que como bien sabe, no hay persona con peor despertar que yo… que si volvía a hacer algo de mala leche, iba a conocer la mía. Por suerte no fue así, lo único que hizo fue poner mala cara porque no salíamos y ella se quería cambiar… A lo cual yo determiné que tenía que irse al baño, como todo hijo de vecino… pues no, se metió en la litera de abajo de enfrente y empezó a cambiarse con la puerta abierta, y eso que había personas pasando de un lado a otro…

Vino la señora de esta mañana a pedirnos las sábanas y toallas, no entendíamos qué decía, pero por señas… se las entregamos.

Nos bajamos del tren y fuimos directos a la salida, encontramos un taxi que compartido con otra mujer nos costaría 500 tenge. Al final el taxista nos pidió 200 tenge más, se los dimos, pero era para haberse puesto  a alegar con él. Vaya gentuza, lo siento mucho, gentuza es aquella que engaña, y este lo era… nos vio cara de dólar of course… Pero esta vez no teníamos ganas de pelea, se los dimos y nos fuimos distritos al hotel a descansar.

La chica del hotel estaba más sobada que nosotros. Nos dio la llave de la habitación, constatamos que era muy nuevo y la habitación un lujo para nosotros, nos dimos una ducha y a dormir que nos fuimos poniendo el despertador a las 11.

Sonó el despertador a las 11, pero entre los varios “5 minutos más”, nuevamente duchas, planeamiento de lo que íbamos a hacer, entretenimientos varios, buscar un sitio donde comer, reservar piscina y sauna para la tarde – noche … salimos casi a las 13 h.

El taxi que nos llamó la recepcionista nos dejó justo en el restaurante. Elegimos un restaurante alemán, el Alpenhof, (en verdad, elegimos es mucha gente… yo no participé en la elección) con muy buena nota en tripadvisor, y la verdad es que estuvo muy bien, comimos genial a muy bien precio.

Pedimos entrante unos panitos con tomate seco y aguacate y una ensalada con gambas, y de plato principal elegimos cada uno un plato de salchichas con ensalada de col y papas gajo. De postre pedimos un apple strudel y un tiramisú con la base un poco seca en verdad. Pagamos 11450 tenge (34 euros más o menos).

Nos pusimos en marcha hacia el punto que más nos interesaba de la ciudad, su Mezquita Mashkhur-Jusup, más conocida en redes e internet como “el casco de Darth  Vader”. La verdad es que se parece xDD. No pude dejar de entonar el ritmito de la canción en todo el día jajaja.

Nos encontramos con 4 bodas allí mismo, pero salían de un lateral en la parte baja de la mezquita, no desde la parte principal.

Dicho sea de paso en su interior no es una belleza, pero tampoco es de las más simplonillas que hemos visto. No había nadie dentro, cuando nos íbamos entró un chico y se puso a hablar por teléfono.

Salimos nuevamente y continuamos nuestro camino por detrás de la mezquita, nos dirigimos al parque conmemorativo de la victoria soviética en la II Guerra Mundial callejeando un poco para ver las casitas de la ciudad.

Estuvimos muy poquito en el parque, es muy pequeño. Lo más impactante es el Obelisco en memoria de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial; justo en frente hay una estrella con una llama encendida.

Continuamos nuestro camino en dirección al río, queríamos ver “la playa de Pavlodar”. Está muy cerquita del parque conmemorativo de la victoria soviética en la II Guerra Mundial, unos metros detrás  cruzando la calle.

La llegada al río nos motivó bastante, tiene un paseito bastante largo y visualizábamos al final la catedral ortodoxa que esperábamos visitar también, así que nos echamos a caminar. Estuvimos en la parte de la arena un ratito caminando y haciendo unas fotos. Tienen un campo de fútbol playa con sus gradas y todo jeje

A mitad del paseo de la playa tienen un gimnasio al aire libre y estaba lleno de kazajos haciendo deporte.

No pudimos continuar hasta el final porque están en obras de ampliación, nos desviamos hacia arriba  y en poco menos de 15 minutos llegamos hasta la catedral ortodoxa.

Justo en un lateral hay unas vistas muy buenas de todo el paseo de la playa, se puede ver el río y una isla llena de árboles en medio, así como también el puente por el que pasan las vías del tren.

Entramos al recinto donde está la Catedral Ortodoxa de la Anunciación de Pavlodar, es bastante bonita por fuera, pero por dentro no nos dijo absolutamente nada… justo en frente hay otra mini catedral del mismo estilo que es un poco más bonita por dentro, pintada con imágenes desde el suelo hasta el techo, y que tenía una especie de pozo en el que unas mujeres estaban llenando sus garrafas de agua.

Salimos del recinto y fuimos directos a una tiendecita a comprar algo de beber porque teníamos unas “securas guapas” xD.

Decidimos seguir caminando hasta que el cuerpo aguantara, pero ya rumbo al hotel, llevábamos caminando tres horas y ya teníamos ganitas de piscina.

Nos encontramos con la escultura ecuestre de Bayan Batyr (баян батыр) y unos 15 minutos más adelante con el monumento a Sultanmakhmut Toraigyrov poeta-demócrata kazajo.

Fue en este punto en el que decidimos llegar caminando hasta el hotel y adentrarnos un poco más en la city.

Sacamos algunas fotos por el camino y tras otros 35 minutos de camino llegamos al hotel. Teníamos 10 minutos para ponernos los bañadores y salir para la zona de piscina, que está en una “casita” detrás.

Tuvimos la sauna y la piscina para nosotros solos, había también un baño turco y una zona relax que no utilizamos. Entrábamos a la sauna e íbamos a la piscina y así todo el rato durante 2 horas que habíamos reservado.

Como un reloj vino la señora con la cuenta (la piscina y sauna eran de pago y no lo sabíamos, no leímos bien las condiciones del hotel, pero lo ponía bien claro la verdad). No nos importó pagarla porque la habíamos disfrutado como enanos, pagamos 16.000 tenge (unos 48 euros), pero no los pagamos sobre la marcha, cogimos la cuenta y nos fuimos a la habitación y al rato nos tocaron la puerta para que lo pagáramos, les dijimos que al día siguiente con la factura del hotel pero nos comentaron que eran empresas distintas, así que pagamos.

Reservamos el coche de alquiler de uno de  nuestros próximos viajes a un precio más que inmejorable, una pasada la verdad; y contentos con nuestro alquiler, decidimos pedir al restaurante “del hotel” (que en verdad eran los mismos que regentaban la piscina y las saunas) un cachapuri (pan hecho con masa como si fuera pizza y con queso) una ensalada griega y unas papas fritas que resultaron ser un tranque… papas a la plancha crudas por dentro, pero el resto estaba muy bueno. Cogimos las bebidas del minibar. La comida nos costó 4255 tenge (más o menos 13 euros).

Y a dormir que mañana sería otro día.

Domingo 16 de abril de 2017

Pedimos el desayuno para las 9 de la mañana, of course, la suma de todos los 5 minutos más se hicieron las 8:45 que fue cuando me levanté de un salto, me vestí y bajamos a desayunar.

Cuando le pregunté a la recepcionista que dónde era el desayuno puso cara rara  y nos señaló al bar pequeño con solo una barra que había justo en frente de la recepción.

Comentamos que no entendíamos el porqué de su cara rara, luego lo entendimos… la cocinera salía con bandejas de desayuno y las iba llevando a las habitaciones… ¡eso no lo sabíamos! Vaya fallo… hubiéramos gozado si nos lo hubieran subido.

El desayuno constaba de dos huevos fritos, una salchicha, un plato de porridge lleno como si no hubiera un mañana, la fiesta de la avena, además de una cestita de panes, un yogur, un platito de quesos y un trozo de dulce, mantequilla, mermelada, un vaso de jugo de frutas del bosque y café o té al gusto (todo esto para cada uno…).

Una pasada de desayuno.

Cuando terminamos de desayunar subimos a recostarnos un poquito más… de vacones, no tiene otro nombre… puse el despertador para las 11:15 y ¡nos dormimos hasta que sonó!

Nos dimos una duchita y recogimos. A las 12 en punto ya nos estaban llamando por teléfono (que no cogimos porque ya estábamos saliendo) -era la hora a la que había que dejar la habitación-.

Pagamos la habitación más 2 botellas de agua, una fanta y un red bull que cogimos del minibar, todo por la friolera de 14.000 tenge (42 eurillos) ¡más barato que 2 horas de piscina y sauna!

Estaba el dueño en la recepción y nos preguntó si necesitábamos que llamaran a un taxi a lo que le respondimos que sí, que pensábamos pasear un poco, antes de coger el tren de vuelta.

Cuando le dijimos a dónde queríamos ir, nos dijo que él mismo nos llevaba, que le quedaba de paso para recoger a un amigo. Así que genial, dejamos la maleta en recepción y nos montamos en el coche. Por el camino nos preguntó cómo es que habíamos ido a Pavlodar etc, recogimos a su amigo y nos dejaron en el lugar que queríamos, el Memorial conmemorativo a las Víctimas del Hambre y el Exterminio sufridos durante los años 1929 y 1933 .

Después de hacer unas fotos nos echamos a caminar hasta el centro de la ciudad desoyendo los consejos de los colegas que nos insistían en que estaba muy lejos, que mejor cogiéramos la guagua… Llegando incluso a ofrecernos tenge por si no teníamos, y aunque le dijimos que sí, sacó un billete de 200 para que lo cogiéramos. Por supuesto no aceptamos, no sólo porque sabíamos que íbamos a ir caminando, sino porque teníamos tenge. La verdad es que fueron súper amables, incluso nos preguntaron si necesitábamos que nos hicieran de taxi jejeje.

Callejeando un poco vimos algunos edificios soviéticos interesantes.

Llegamos a la catedral ortodoxa e hicimos el caminito del paseo de la playa, hoy en sentido contrario y por la parte de arriba (hay como 3 caminos en el paseo, el pegado a la playa, otro en medio y el más arriba, cercano a la carretera). Llegamos a otro Memorial, el de las Víctimas de la Represión Política y al mismo punto donde ayer habíamos bajado a la playa.

Seguimos caminando, nos quedaban 30 minutos para llegar al estadio de fútbol del Irtish Pavlodar… Me encanta ver los estadios de fútbol en las ciudades, y esta no iba a ser menos jejeje.

En el camino nos encontramos con otra mezquita.

Callejeamos un poco hasta que llegamos al modesto estadio del Irtish Pavlodar, que a lo tonto ha sido campeón 5 veces de la liga kazaja. Hicimos las fotitos de rigor y decidimos que era mejor que desandaramos los pasos hasta el Burger King que habíamos pasado, y así almorzar algo rápido.

De camino al burger tropezamos con un parque un poco decadente, con una noria de hierro que daba miedo verla allí puesta. Yo insistí en que eso estaba en funcionamiento.

Comimos en el burger y salimos a la parada de taxis para coger uno que nos llevara al hotel. Nos costó un poquito conseguir un taxi libre.

Nos llevó al hotel por 500 tenge (1,5 euros), pero nos dejó por la parte de atrás, donde estaba el restaurante y la sauna/pisicina. Allí nos encontramos al dueño del hotel y su amigo -al que estaba dándole una práctica de coche jeje- y rápidamente se ofreció a llevarnos al hotel (estaba a 5 minutos a pie así que nos negamos) y a que nos dejaran una habitación para ducharnos, a lo que también nos negamos, teníamos el tiempo justito para coger la maleta e ir a la estación del tren.

La misma recepcionista nos llamó al taxi que nos llevó a la estación por 400 tenge (1,2 euros).

Ya estaba el tren en la vía, y justo cuando nos acercamos ya empezó la gente a subirse.

Aquí estamos, todo el mundo tiene su botellita de agua y su comida, nosotros of course, no compramos agua pensado que en el tren podríamos comprar… “sí, ¡qué lástima!”.

Y aquí vamos con securas horribles, y quedan 3 horas para llegar nuevamente a Astana (llegaremos a las 22:20)… Qué desastre somos… Esperemos que se nos pase pronto mirando fuera y deleitándonos con la inmensidad de la estepa kazaja.

[Actualización… Sí había un bar en el tren, justo vi a una de las chicas de enfrente sacar la cartera e ir hacia los vagones del principio…así que eso sólo podía significar que había bar… qué toletillos somos xD, y allá que fuimos]

  → Imprescindibles