DÍA 4: Parque Kolomenskoe – Parque Izmailovo

Domingo 18 de diciembre de 2016

 

Cuarto día en Moscú, no hay mucha prisa por levantarse por lo que se ve, y los 5 minutos más, acaban convirtiéndose en 30.

Desayunamos en la habitación unos batidos de chocolate que habíamos comprado el primer día,  organizamos el día teniendo en cuenta que hoy hemos quedado para comer con una amiga y su marido a las 15:00 h de la tarde, y finalmente nos vamos rumbo a la primera visita que teníamos programada para hoy, el parque Kolomenskoe.

Cogemos el metro donde siempre y tras hacer transbordo, salimos en la parada Kolomenskaya -línea 2- que está justo frente a la entrada del parque.

Este parque tiene horario de cierre a las 17:00 h de la tarde en otoño – invierno, por este motivo no fuimos ayer, se nos hizo tarde.

Íbamos buscando el palacio del Zar, pero una vez allí descubrimos que el parque es enorme y que hay más edificios que ver en el recorrido.

Una de las cosas más positivas es que hay otra parada de metro justo en la otra esquina del parte, así que puedes entrar por un lado, y salir por el otro (como hicimos nosotros).

 

 

 

 

 

 

 

Estuvimos un buen rato recorriendo el parque, lo que más nos gustó fue la típica imagen del mismo, el Palacio del Zhar, es precioso.

En este parque puedes solicitar un paseo en una calesa tirada por caballos, vimos algunos grupos que lo hacían.

 

 

 

 

En cuanto terminamos de admirar el palacio nos dirigimos al metro para ir a nuestra segunda y última visita del día, el parque Izmailovo.

Nos bajamos en la parada Partizanskaya -Línea 3- y a lo lejos vi un molino y unos edificios bonitos, le dije a mi acompañante que si sería eso lo que íbamos a visitar, y no, me dijo que el parque estaba hacia el otro lado, así que yo insistí que quería acercarme a ver qué era aquello que tanto me había llamado la atención.

Antes de seguir, decidimos tomar unos capuchinos (siempre pedimos capuchinos no porque sea nuestro favorito, yo soy súper cafetera y podría estar bebiendo café solo todo el día, pero he tenido malas experiencias con cafés imbebibles por ahí…así que he aprendido que si es con leche, es menos malo, y para no pedir café con leche sin más, decimos capuchino, que es más internacional xDD ) y unas tartitas, buenísimas, nos supieron a gloria.

Dentro de la cafetería ‘me dio por ahí’ y me puse a investigar en google, qué es lo que íbamos a ver en el parque Izmailovo (no lo recordaba de la guía), porque sólo recordaba que era mejor ir un domingo por la mañana porque montaban un mercadillo muy bonito, y, tachaaaaaan… of course era “aquello” que yo había visto ¬¬’ , sí, a veces, el dueño de nuestros mapas y por lo tanto, guía, no tiene ni idea, y no se baja del burro xDD

Caminamos hacia el parque, ya a lo “lejos” se ve un entramado de edificios preciosos. Me iba emocionando por momentos, entramos, comenzamos a pasear por los puestitos, viendo los productos, los millones de matrioskas etc. No compramos nada, por lo general no solemos comprar nada, imanes, un imán por ciudad visitada, y poco más, por no decir nada más. Entre que la vida del pobre es muy dura, y que somos conscientes de que llevar figuritas y objetos que no vamos a poner en ningún lugar en casa es un absurdo… Nada, no compramos nada, ni “jiel” amarga xD

 

 

Subimos a la parte de arriba del parque, y como por accidente entramos en una zona que nos dejó maravillados, qué bonito, parecía de cuento. Edificios altos de colores, una noria manual… Estábamos en el Disney ruso sin lugar a dudas jeje.

 

 

 

 

 

 

Cuando miramos el reloj nos asustamos, el metro tarda bastante entre parada y parada, no es como en Madrid… e íbamos a llegar tarde, la segunda vez que quedaba con Irina y segunda vez que iba a llegar tarde, esta chica va a pensar de mí que no soy una persona seria; me entraron los agobios. Así que corrimos hacia el metro, teníamos que hacer un transbordo y salir en la parada de metro Krasnopresnenskaya -línea 5-, justo frente al zoo.

Salimos corriendo y llegamos al restaurante “Konushkovskaja justo 2 minutos antes de las 15:00 h, miro a mi alrededor y respiro, Irina y su marido no han llegado. ¡¡Menos mal!!

Nos sentamos en la mesa que teníamos reservada y esperamos a que llegaran Irina y Andrey que no tardaron en aparecer.

Comimos espectacular, de primero pedimos unas ensaladas, la nuestra era de atún (del de verdad, no es de lata que ponemos en casa jeje) y de segundo yo pedí el típico strogonoff con puré de papa y por primera vez mi piojo pegao pidió algo de lo que no se arrepintió al probarlo (le encanta innovar, a mi también, pero yo pongo límites, él no, se tira a la piscina y casi nunca acierta) unos profiteroles de carne de conejo que estaban espectaculares no, otro rollo, vaya cosa buena por dios.

 

 

Bebimos un vino español que embotellan especialmente para el restaurante y pedimos de postre una lemon cake.

No fue barato, pero mereció la pena muchísimo, repetiría el sitio sin duda. Pagamos unos 60 euros por pareja.

Pasamos un rato muy agradable, esperamos que no sea la última vez que quedemos con esta pareja porque pasamos un rato muy bueno, para ser la segunda vez que nos veíamos Irina y yo y la primera que conocíamos a nuestros “respectivos”, creemos que fue muy bien.

Cuando terminamos de comer, nos fuimos ya al hotel, pasando por uno de esos edificios pertenecientes a las 7 hermanas que estaba justo detrás del restaurante. Irina nos dijo que era uno de los que ahora se usan como viviendas particulares. Este sí que impresionaba algo más.

 

 

Nos marchamos luego al hotel a descremar por última vez la piscina, mañana tendríamos que madrugar para ir al aeropuerto y volver a casa.

[NOTA: Estamos ya en el avión rumbo París y con el tema del retraso no habíamos comido nada (bueno…hubo quien se comiera un baggel en el aeropuerto) porque desayunamos tarde y contundente, pero al subirnos al avión estamos “esmayaitos” del hambre, y van y nos dan unas galletas y un vaso de jugo de naranja… se nos quedó cara de bobos, peeerooo, ¡ya viene la comida! ¡¡Por fin!! I love you Air Astana, thank’s a lot, eso sí, varía un poco el menú, que en menos de 7 días hemos comido lo mismito dos veces jejeje -menos postre y ensalada…vaaale-]

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