DÍA 3: Mausoleo de Lenin – Teatro Bolshoi – Catedral del Cristo Salvador – Monasterio y Cementerio Novodevichy – Ciudad Financiera – Ministerio de Asuntos Exteriores – Estadio del Spartak

Sábado 17 de diciembre de 2016

 

Tercer día en Moscú, la verdad es que el hotel es todo un acierto, ¡¡un aciertazo!!

Mientras nos preparamos para salir, decidimos que desayunaremos en un dunking donuts que hay en el centro comercial que tenemos al lado del hotel, y así hicimos, yo me pedí un caramel macciato y un donut bien rellenito de caramelo. Y mi piojillo pegao se pidió un wrap de pollo y un caramel macciato también, todo por el módico precio de 775 rublos (unos 12 euros).

Cuando terminamos de desayunar nos dirigimos a la plaza roja desde la parada de metro de “nuestro campamento base”, Kievskaya -líneas 3, 5 y 5- hacia Ploschad Revolyutsii -línea 3-  ya que ayer se nos quedó sin ver al señor Lenin …

Tuvimos la suerte de que no había cola para entrar, porque si hubiéramos hecho cola para lo que hicimos… ¡¡en fin!!

La entrada es gratuita y por lo que pudimos ver, aquello está preparado para soportar colas y colas de personas de manera organizada. Hay que pasar un control similar al de los aeropuertos y después ya puedes caminar hasta donde está la ‘tumba’ de este señor. El caso es que hay un policía a cada medio paso, recordándote que no se puede sacar fotos, que te saques las manos de los bolsillos, que vayas en silencio y te des prisa ¬¬’

Un dato a tener en cuenta es que sólo abre martes, miércoles, jueves y sábados de 10:00 h de la mañana a las 13:00 h….

Un dato a tener en cuenta es que a cada ruso que le dijimos que fuimos a visitar la tumba de Lenin nos puso cara de sorpresa, y algunos nos confesaban que fueron allí cuando eran pequeños llevados por algún familiar…

Algo que nos causó sorpresa es que algún que otro señor con pinta de ir camino al trabajo (trajeado y con su maletín) pasaba por allí también como para verlo en señal de lealtad y respeto.

 

 

 

 

Cuando salimos de la tumba de Lenin nos dirigimos hacia el Teatro Bolshoi (toda la vida pensando que era el nombre de “algo” y resulta que Bolshoi significa “grande” en ruso).

Solo tuvimos que desandar nuestros pasos hasta la salida del metro (no sin antes hacer otra de las miles de fotos que hice a  la catedral de San Basilio, la catedral de Kazan y el centro comercial Gum) y continuar hacia éste para llegar a la plaza que se encuentra justo enfrente del teatro. Decidimos no cruzar hasta el mismo, ya que realmente las vistas que tendríamos justo frente al teatro no tendrían mucha perspectiva.

 

 

Así que tras ver el teatro más importante de Moscú, nos dimos la vuelta para llegar al metro línea Ploschad Revolyutsii -línea 3- y dirigirnos a nuestro nuevo destino, la Catedral del Cristo Salvador.

Cuando llegamos a nuestro destino (nos bajamos del metro en la parada Kropotkinskaya -línea 1-) caminamos un poquito para tener una buena perspectiva de la catedral. No la pudimos visitar, estaba cerrada.

 

 

Después de ver ésta, cogimos rumbo al Monasterio Novodevichy y su cementerio, que está a unos 5 minutos a pie de la parada de metro (Sportivnaya -línea 1-).

Entramos primero al cementerio, en él se encuentran las tumbas de algunos personajes famosos, políticos… como Boris Yeltsin, pero la verdad es que no nos molestamos ni en buscarlos, dimos una pequeña vuelta por el cementerio, ya que habíamos leído que era bastante “diferente”, y siendo sinceros, no volveríamos, pero sí que he de decir que la mayoría de lápidas son grandes, con imágenes y bustos.

 

 

 

En segundo lugar entramos al monasterio, al que no se puede acceder por el cementerio, sino que hay que salir del mismo y subir andando hasta la entrada.

Pagamos 300 rublos/p (4,7 euros aprox) por entrar, pero los edificios más importantes estaban cerrados por ser invierno.

 

 

 

 

 

No es de los lugares que más nos hayan impactado, pero estaba bonito; como siempre, uno de los edificios principales estaba cubierto por andamios y lonas porque estaba siendo reformado.

Al salir del monasterio pensamos que era buena idea ‘cambiarle el agua al canario’ y tomar un café, así que cruzamos la calle y nos metimos en la segunda cafetería que vimos, кафе мама зоя (“café mamá zoya”), llegamos a pensar que estaba cerrada, porque tenía los cristales ahumados y no se veía nada de dentro. Una vez entramos decidimos que almorzaríamos allí ya que eran las 13:30 h y tenía pinta de ser la típica cafetería-restaurante donde van los rusos a comer (puede ser, lo mantenemos) y pensamos que sería baratillo (¡¡error!!).

Pedimos dos sopas, increíblemente buenas, un plato de pollo con gambas (enananas no… otro rollo) y un plato de kebab con papas fritas, además dos postres:un napoleón, que es bastante típico en la zona, por lo menos en Kazajistán lo es, un apple strudel y dos capuchinos.

En total pagamos 3130 rublos, unos 50 euros, pero creemos que la comida no los valía, las sopas muy buenas, pero los segundos platos eran ramplones, por no decir malos, el napoleón estaba seco y los capuchinos no eran más que café con leche (si eso es un capuchino, yo preparo capuchinos muy a menudo en casa, la receta es poner la leche en la taza y un chorrito de café).

Cuando terminamos de comer nos fuimos con la firme decisión de ver el skyline de la ciudad financiera de Moscú, y para ello cogimos el metro en el mismo sitio que salimos antes, Sportivnaya -línea 1-.

Nos bajamos en la parada de metro  Vistavochnaya -línea 4- y salimos a la calle. La parada de metro está justo a los pies de los edificios, impacta, hay uno buenísimo, que nos pareció más Turning Torso que la de Malmö (Suecia), más impresionante.

Tras cruzar la calle nos dimos cuenta que no teníamos el suficiente ángulo para hacer una buena foto, bueno, “buena foto” son dos palabras que no deberían estar en nuestro vocabulario, ya que nuestras fotos son bastante malillas, pero bueno, lo que quiero decir es que no lográbamos coger los edificios completos. Así que nos dimos cuenta que había que atravesar una especie de túnel suspendido en el aire para llegar al otro lado del río y poder tener mejor perspectiva, por lo que nos dispusimos a hacerlo.

(A lo lejos se veían dos edificios de las 7 hermanas)

Ese túnel está lleno de tiendas (la mayoría cerradas al público, se ve que la idea no tuvo mucho éxito), y cuando lo atraviesas y sales a la calle, a mano derecha encontramos las vistas que vinimos a buscar. Es la ciudad financiera que más me ha impresionado.

Según tenemos entendido no ha causado mucho furor, y la mayoría de edificios están aún vacíos, aunque la ciudad está a medio construir aún.

 

 

 

Cuando ya teníamos suficiente, suficientes fotos y suficiente frío, volvimos a cruzar el túnel hasta la misma parada de metro, dirección una de las 7 hermanas, la que esperábamos que más nos importara tras haber visto muchas fotos, el edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Desde la parada de metro Vistavochnaya -línea 4- nos bajamos en Smolenskaya y caminamos unos metros… vaya decepción, parecía mucho más pequeño y menos impresionante de lo que habíamos visto en imágenes. El caso es que la parte del “pinganacho” (mi cultura arquitectónica es así de rica) estaba en obras… vaya fiasco…

 

 

 

Volvimos a meternos en la misma boca de metro, esta vez dirección a la última parada del día, cosa mía…el estadio de fútbol del Spartak de Moscú 🙂

Como es tradición, no me puedo ir sin ver el estadio de fútbol del equipo de la ciudad, y allá fuimos.

La parada de metro (Spartak -línea 7-) se ve que está hecha por y para el estadio de fútbol.

 

 

Hicimos las fotillos de rigor y nos marchamos ya al hotel, porque estábamos congelados.

 

 

Fuimos a cenar al centro comercial, casi no cogemos mesa… es horrible el sistema, cuando ya pensábamos irnos porque no encontrábamos mesa libre, unas señoras se van, digo señoras por decir algo, ya que sus bandejas de restos de comida las tuvimos que recoger nosotros…

Entramos a un buffet “mediterráneo” y cada uno cogió lo que le pareció, un cacho de pizza, un poco de ensalada, algo de carne… Todo nos costaría alrededor de 1300 rublos, unos 20 euros al cambio.

Cuando llegamos al hotel, nos enfundamos los bañadores y fuimos a disfrutar de nuestro ratito de piscina, of course jejeje

[NOTA TÉCNICA: Estoy escribiendo esta entrada en el aeropuerto de Astana, nuestro vuelo a París sale con retraso, estoy ansiosa de que pase esta mini escala en París para llegar a casa a pasar las navidades, que ya mañana es 24 de diciembre]

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