DÍA 1: Universidad

Jueves 15 de diciembre de 2016

¡¡¡Por fin estamos en Moscú!!!

Nos levantamos muy tempranito, ya que nuestro vuelo salía a las 8:20 de la mañana, y aunque vivimos cerquita del aeropuerto, tenemos todavía un poco de respeto a los transportes para desplazarnos de un sitio a otro… ¿y si no llegamos a tiempo? ¿y si el recepcionista se olvidaba que la noche anterior habíamos encargado que nos enviaran un taxi para ir al aeropuerto a las 5:30? Así que nos despertamos a las 4 y empezamos a prepararnos y a revisar que no dejábamos nada atrás (hacer la maleta la noche antes es lo que tiene).

Puntual el taxista, esperándonos a las 5:30 a.m. (los que tardamos fuimos nosotros, por lo menos 8 minutos en bajar) nos llevó al aeropuerto sin problemas de tráfico, por lo que a las 6:00 ya estábamos allí.

Plastificamos las maletas, no es algo que hiciéramos en España habitualmente, pero aquí lo hace la mayoría de la gente, y según nos cuentan, hay compañías que viajan habitualmente por Ucrania, Rusia etc con las que “misteriosamente” desaparecen cosas de las maletas (en algún viaje de vuelta, me hubiera resultado hasta gracioso que nos abrieran la maleta, llenita de ropa sucia xD) y fuimos a facturarlas. Menos mal que habíamos impreso las tarjetas de embarque, porque la cola para facturar el equipaje, para las personas que ya las teníamos, era bastante más corta que la de los que no las tenían.

Mientras esperábamos en la cola para facturar, una pareja que había tras nosotros estaban ‘embobados’ mirando el reloj de mi acompañante, suponemos que es debido a que las horas están señaladas con fórmulas matemáticas, me pregunto si estaban resolviéndolas.

Tras la facturación fuimos directos al control de pasaportes y luego a desayunar (no nos acostumbramos a que aquí, todas las compañías dan de comer sea cual sea la duración del trayecto y la hora del día). Primero entramos al “cip” -sir- (en ruso) bar porque el otro no tenía ni una sola mesa libre, pero como no éramos ‘cip’ (entendemos que es vips) no nos atendieron así que nos dirigimos al bar de pobres de toda la vida y esperamos a que hubiera una mesa libre para tomar un café y un croissant de queso.

Después de un vuelo algo cansado, no sabemos el porqué, pero no conseguimos “coger la postura” en el avión…no sabemos si fue por nosotros o porque el mismo avión era más incómodo que otras veces. Aparentemente, era un avión de los “normales” como cuando viajas en Iberia o Air Europa…pero descansamos muy mal.

Era la primera vez que volábamos con Air Astaná, y salvo el inconveniente del “mal dormir”… todo bien, bueno, también tengo quejas del mal o inexistente inglés de las azafatas (o por lo menos de la que nos atendió); parece mentira, o me parece increíble,  que no sea requisito indispensable saber inglés siendo azafat@ de vuelo, tal vez sea que yo no me entero de cómo va esto, puede ser; la cosa es que nos pusieron desayuno, bueno… desayuno por llamarlo de alguna manera, ¡vaya manera de empezar el día! Hemos almorzado bastante menos en algunos restaurantes xD, y habían dos variantes, pero claro, como la azafata no sabía inglés, optamos por pedir uno y uno, a ver qué es lo que eran… No estuvo mal la verdad, el mío constaba de una tarrina con tortilla francesa, trozos de pechuga de pollo a la plancha y una especie de papas al vapor que dicho sea de paso, estaban un poco crudas, y trozos de pimiento rojo. Una tarrina con naranja y pomelo, otra con una especie de tarta de manzana, otra con un pan y un caserío, un yogur, una mermelada, un té o café a elegir, una botella de agua y un jugo de naranja… La segunda variante era igual, sólo que la primera tarrina tenía una tortilla francesa de verduras, espinacas y las mismas papas crudas.

No podemos quejarnos…en España no te dan ya ni un caramelo (excluyo de esto a Binter y Canary fly, que te dan caramelos, chocolatina/galletas y café o té, en trayectos de menos de 30 minutos…).

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Me comentan por aquí, que a lo de descansar mal y a lo de la azafata que sólo hablaba ruso, hay que sumarle el excesivo calor que hacía en el avión. Y es verdad, nos bajamos sudando.

Lo primero que tuvimos que hacer al bajarnos del avión fue pasar el control de pasaportes, y como siempre, acabamos últimos, no sé cómo lo hacemos, pero elegimos siempre la cola más lenta. Cogimos las maletas (maletoncios en verdad, para 4 días, trajimos las maletas grandes xDD, la ropa de invierno ocupa mucho xDD) y nos dirigimos a la ‘estación de tren’ del aeropuerto para coger el Aeroexpress que te planta en media hora en el centro de la ciudad por 470 rublos, unos 7€ por persona y que tiene una parada única en Belorussky con conexión con el metro (Belorusskaya -líneas 2 y 5-).

Nuestro hotel estaba a un par de paradas de metro, por lo que, tras hacer una cola horrible para comprar los tickets de metro (por unos 50 rublos, 1€/p más o menos) por no comprarlos directamente en una máquina ¬¬’ , nos dirigimos a ‘Kievskaya’ -líneas 3, 4 y 5-, nuestra parada de metro.

He de decir que nosotros no tenemos problemas con el ruso, no porque lo hablemos, ni mucho menos, pero como lo estamos aprendiendo -hace dos meses-, podemos identificar cada parada de metro mirando el plano directamente en ruso. Pero se puede conseguir fácilmente un plano con caracteres latinos, eso sí, las indicaciones para subir al metro, están en ruso.

No es muy complicado, pero entiendo que al principio puede resultar un poco agobiante. Una vez dentro del metro (me refiero a los vagones ahora), la mayoría tiene, sobre el nombre de las paradas en ruso, los nombres en caracteres latinos, además de que después de decir por altavoz las paradas en ruso, las dice en inglés.

Pero… no esperes que te atiendan en inglés ni siquiera en bares, sólo en hoteles y algún monumento donde hay que comprar ticket (pero casos aislados).

Cuando llegamos a nuestra parada y nos disponíamos a salir a la calle, paramos un momento para mirar el mapa y ver cuál era nuestra salida. Una señora mayor nos vio mirando el mapa y se puso a ayudarnos, aunque en verdad no necesitábamos ayuda, nos estábamos apañando muy bien, pero estaba siendo tan amable que no fuimos capaces de decir que no, le dimos el papel, y de repente se paró otra mujer a lo mismo, y al segundo, un señor… y venga los 5 a mirar el mapa etc, se liaron un poco porque lo teníamos en caracteres latinos, pero cuando se aclararon la mujer más joven y el hombre nos acompañaron a la salida y nos señalaron el hotel. Llegamos a pensar que pedirían propina o algo, pero ¡no! volvieron a entrar al metro y siguieron su camino. Sólo les pagamos con una súper sonrisa y un “espasiva”. Primer gesto de amabilidad de la gente rusa para/con nosotros… veníamos con otra idea tras haber “sufrido” el “cariño” de su embajada.

Una vez llegamos al hotel… nos dimos cuenta que estábamos en la gloria, no estamos acostumbrados a tanto lujo xD, por lo general vamos a hostalillos muy chungos jejeje (Atenas y Jerusalén hicieron mucho daño en nosotros) y muy baratos, pero esta vez nos quisimos dar un homenaje, y volvimos a darnos el “capricho” de coger un hotel con piscina -cubierta of course- de poco más de 50 euros la noche.

Tuvimos la suerte de encontrar disponibilidad y oferta en un hotel bastante nuevo, bueno, realmente son 3 hoteles en uno, y el nuestro era un aparta hotel.

Digo 3 en uno, porque en el mismo edificio (una mole) hay 3 hoteles, un Ibis, un Novotel y donde nosotros nos alojamos, Adagio Kievskaya aparthotel.

Es un lujo, todo nuevísimo, un apartamento pequeño pero amueblado con mucho gusto, baño amplio, tele gigante (aunque no la usamos nunca) y una cocina súper bien equipada, ¡hasta lavavajillas!

Además de piscina, tiene gimnasio y una lavandería de uso común (nosotros no la usamos, pero sabemos que podías ir a lavar por tu cuenta).

Una vez recuperados del shock inicial de haber entrado en un hotel con recepción (¡y todo! xD) decidimos que debíamos dormir una siestita de una hora, y así hicimos.

Por lo general los viajes los tomamos, no como relax, sino a tope para poder ver y hacer lo máximo posible, pero éste estaba comenzando de otra manera, necesitábamos relajarnos después de tanto trabajo y adaptación a nuestra nueva vida.

Cuando nos despertamos decidimos ir a comer algo al centro comercial que teníamos justo al lado del hotel. Uno muy importante y muy nuevo también, el “Europeo” (Evropeiski jeje).

La zona de comidas estaba abarrotada, ya que los ‘restaurantes’ son como puestitos y las mesas para comer están en la parte central de la zona. Imposible encontrar mesa, así que decidimos entrar al único que tenía mesas propias (Eliki Palki Europ), la camarera no nos entendía en inglés, ni en el escaso ruso que tenemos…así que señalamos la parte buffet y eso elegimos (lo que veíamos en la carta no nos convencía). El buffet no estuvo muy allá la verdad, pero comimos bastante (por 1555 rublos los dos) y cuando terminamos salimos con la firme intención de hacer lo que nos habíamos marcado como planning del día.

Esta vez, compramos en las máquinas un bono de 20 viajes (los hay de 40 y hasta 60) por 650 rublos, 10,20 € (más o menos). Es un bono que se puede compartir.

Cogimos metro en la estación de Kievskaya -líneas 3, 4 y 5-.

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dirección la Universidad (Universitert -línea 1-) y allí nos bajamos. Tuvimos que caminar unos 15 minutos para llegar hasta la universidad, aunque se veía desde que salimos de la boca del metro.

Es un edificio impresionante, de estilo “muy soviético”. Nos gustó mucho, nos impresionó.

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Cuando decidimos que teníamos suficiente, tras admirar el edificio y sacar algunas fotos, desandamos nuestros pasos camino al metro, y por el camino decidimos que el día había terminado, teníamos una especie de jet lag extraño (para nosotros eran 3 horas  más de las que marcaba el reloj) y que nos íbamos de nuevo al centro comercial “Evropeiski” a comprar algunos libros de lectura para niños en ruso, para empezar a leer cuando llegaramos a casa y así ir practicando, bueno, eso,  y un caprichillo para mi (nunca compramos nada, sólo imanes, pero esta vez… aproveché)

Además de estas compras, entramos al súper del centro comercial y compramos desayuno para el día siguiente y la cena de esta noche y la siguiente yyyyyyy lo más importante… ¡tortillas para hacer fajitas y totopos! que donde vivimos ahora no hay y tenemos antojo de comida mexicana, así que llevamos un cargamento para muchas veces jeje.

No sabemos valorar si la compra fue cara o barata, pero la mujer del súper, muy muy simpática, trataba de hablarnos en inglés, y nosotros queriendo practicar nuestro ruso… pero lo dicho, hipersimpática, segunda vez en el día que nos empapamos de la amabilidad rusa (en la embajada pusieron a los chungos).

El Centro Comercial es muy moderno y está lleno de luces por todos lados:

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Nos fuimos al hotel, nos pusimos los bañadores y nos lanzamos a la piscina (el agua muy fría para mi gusto). Después de un rato fuimos al hammam y a la sauna… había que hacer el gasto jejeje

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Tras un rato volvimos a la habitación  nos preparamos la cena y nos dormimos prontísimo. Al día siguiente empezábamos a turistear de verdad y como estamos acostumbrados.

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