DÍA 1: Llegada a Israel

Sábado 08 de octubre de 2016

 

Habíamos alargado tanto la sobremesa en el aeropuerto de Kiev que cuando llegamos al control de pasaportes para poder pasar a la parte de la terminal donde se encontraba nuestro avión con destino Israel, casi nos infartamos.

¡¡Vaya colas!! y digo colas por decir algo… una aglomeración de personas sin ningún orden y a empujones intentando pasar por los controles… una organización un tanto nefasta. Nos pusimos de los nervios, ¡¡no llegábamos a embarcar!!

Cuando por fin pasamos el control tuvimos que echarnos una carrerita hasta la puerta en la que estaba el avión. Llegamos… ya estaban embarcando, pero llegamos xD

De las 3 horas que duró el trayecto Kiev – Tel Aviv no recuerdo absolutamente nada, por lo que solo cabe pensar que estuve durmiendo todo el santo trayecto…¡¡Amén!!

Aterrizamos on time, en el que dicen es el aeropuerto más seguro del mundo. No sabemos si esto es cierto, pero desde luego, la sensación que tuvimos en todo momento, es que así era.

Pasar el control de pasaportes de entrada al país también tiene su “aquello”, como no “pueden” sellar tu pasaporte (porque si no, no podrías entrar a otros muchos países y ésto haría que se frenara muchísimo la llegada de turistas), el Estado de Israel se ha inventado un sistema propio, o que no hemos visto en ningún otro país, no te sellan el pasaporte, sino que te dan una especie de carnet expedido sobre la marcha, con la foto de tu pasaporte, la hora de expedición, la fecha de entrada y la fecha de expiración. Deberemos llevar con nosotros este documento todo el tiempo, por si en algún momento nos lo requieren.

En todos los controles de entrada a los países hacen preguntas que podemos tachar de “absurdas”, pero que pregunten por tu marido y lo llamen para darte el visto bueno de entrada… podría resultar un poco machista. Prefiero pensar que es una situación más y que no tiene que ver con machismo.

Tras pasar el control, nos dirigimos a un cajero automático a sacar dinero “del país” -shekel-. Como siempre, preferimos esta opción a la de casas de cambio o ir a bancos directamente; la primera porque nos da la sensación de que perdemos más, que la comisión es mayor a la del banco, y la segunda porque no queremos “perder” tiempo buscando un banco y todo lo que ello conlleva.

Luego vamos a buscar el mostrador del rent a car que hemos elegido, es un poco confuso si no has alquilado con las compañías ‘típicas’, dimos un par de vueltas hasta que dimos con la nuestra.

Hicimos una pequeña cola y cuando nos tocó pedimos un gps para ir más tranquilos, ya que no pudimos comprar ningún mapa en papel ni para nuestro garmin, y tras haber entrado en google varias veces, no nos aclarábamos con la zona de Palestina, ya que google no “hace rutas por esa zona”, peeeeeeerooo of course no les quedaban, sólo nos podían ofrecer un ipad por el módico precio de 50 ó 60 euros al día (no recuerdo exactamente el precio) xDDD jajajajajajajajajajaja nuestra cara era un poema… Y decidimos que ya nos buscaríamos la vida, que no íbamos a volvernos locos, si había que cambiar los planes, los cambiaríamos.

Cuando bajamos al parking tuvimos que esperar un ratazo, porque unos (iba a decir guiris, como si nosotros no lo fuéramos allí, o aquí donde estamos xDD) clientes que estaban antes que nosotros, no estaban de acuerdo con el coche que les dieron y pidieron que se lo cambiaran… Así fue. Cuando fue nuestro turno hubo problemas con el coche que nos asignaron y nos lo cambiaron, el pobre chico que nos atendía decía “esto sólo pasa aquí en Israel” (se ve que no ha pasado por España xD).

Cuando cogimos el coche estábamos un poco nerviosos, no sabemos muy bien por qué, bueno sí, especialmente yo sentía que era “culpa mía” que estuviéramos en un país que día sí, día también es noticias por cosas poco buenas… Pero todo lo que leía en los blogs era tan bueno, que no se me metía en la cabeza el no ir.

El coche venía con sorpresa, tenía gps integrado, el gps venía con el programilla que nos había recomendado el cónsul, el famoso Waze. El único problema es que no todos los nombres de los sitios los “leía bien” en inglés… y las indicaciones las ponía en hebreo… vaya gracia.

Recientemente yo había leído que google maps ya podía utilizarse sin conexión, pero mi acompañante  no se “fiaba” y lo que hizo fue hacer fotos de los mapas…

Menos mal que yo seguí insistiendo con la “boca chica” y al llegar al hostel lo revisó y se dio cuenta que estábamos haciendo los primos… menos mal que no había gps para alquilar.

Bueno, salimos del aeropuerto con los nervios y la emoción metidos en el cuerpo y nos dirigimos al hostel, era ya muy tarde, sólo nos sorprendían las letras en hebreo de las señales de la autopista…

Cuando llegamos al hostel incrementó nuestro nerviosismo, era tan de noche y aquel lugar tan raro, que sentíamos miedo de que al día siguiente  no estuviera el coche (tontunas… pero es la verdad).

Entramos al Overstay-TLV Backpackers Hostel, el recepcionista super amable, nuestra habitación, sencilla, y el hostel casi en penumbras no nos dio mala impresión.

Sólo queríamos darnos una ducha y descansar, era tarde y nos esperaban unos días de ajetreo máximo.

Y eso hicimos…

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